Más de la mitad de los españoles considera que los migrantes fortalecen el país.

Mientras en España han aumentado las opiniones favorables hacia la inmigración, en Italia, Grecia, Polonia y Alemania ha sucedido lo contrario.

Imagen de una madre y su hija caminando por las vías en Szeged, Hungría. ALBERTO DI LOLLI

Quienes hoy en día analizan el constante flujo global de los individuos no tienen reparo en señalar que, tanto refugiados como migrantes, están a menudo considerados como “parias”. El canadiense Jeremy Adelman, profesor en la Universidad de Princeton, los llama “the unwanted”, los que nadie quiere. Pero quizá esté cambiando algo porque “la mayoría de la población de los países de destino de la inmigración en el mundo considera que ésta es una fortaleza y no una carga”.

Así se desprende de una investigación realizada por Pew Research Center en la que se analizan las actitudes hacia migrantes y refugiados entre los individuos de las 18 naciones que acogen “la mitad de los inmigrantes del mundo”. En esa lista, España ocupa el octavo puesto, ya que acoge un 2% de todos los que se desplazan buscando una vida mejor, un total de 5.950.000 personas.

En tiempos en los que la inmigración forma más que nunca parte de la agenda política española, los autores de esta investigación destacan que “en general, los españoles tienen opiniones positivas sobre los inmigrantes, con similares resultados a los que ofrece Francia”, por ejemplo.

Y se percibe incluso una mejora en la actitud hacia quien migra en los últimos años. En 2014, un 47% de la población española consideraba que los inmigrantes eran una fortaleza del país. En 2018, ese porcentaje ha subido hasta el 56%. Pero hagan memoria. En los últimos años, en concreto desde 2015, cuando el mundo entero comienza a fijarse en que hay millones de personas desplazándose hacia Europa, familias completas cruzando el mar y caminando países europeos, no fue España uno de los países que más personas acogió.

Más recibió Alemania, también Grecia e incluso Italia. Y mientras en estos tres países la actitud hacia los migrantes y refugiados ha empeorado -más personas los consideran una carga- en España ha sucedido lo contrario. Desde Pew Research son cautelosos: “Sabemos que en 2015 y en 2016 España recibió un menor número de refugiados que en otros países de Europa. Y nuestros resultados muestran que las actitudes se volvieron menos positivas en aquellos países que recibieron un mayor número de refugiados, como Alemania, Grecia e Italia. Sin embargo, más allá de esta correlación no podemos decir qué tanto influyó el flujo de refugiados al cambio de las actitudes; pudo haber muchos otros factores en cada uno de estos países que pudieran explicar este cambio de opiniones”, reflexiona Ana González-Barrera, una de las investigadoras del informe, junto a Philip Connor.

Veamos pues los datos: en Canadá, con 7.860.000 de población migrante, el 3% mundial, un 68% de los habitantes considera que contribuyen a hacer su nación más fuerte. En Estados Unidos, que acoge 44,410,000 -18% del total mundial-, un 59% piensa lo mismo. En el otro lado de la tabla está, entre otros, Italia. Allí viven 5.910.000 migrantes y un 54% de la población piensa que son una carga para el país. Lo mismo sucede en Grecia, con un 74%, en Rusia, con un 61%, en Hungría, con un 73%, en Grecia, con un 74%, en Israel con un 60% y en Polonia con un 50%.

Se da la particularidad, además, de que, con la excepción de Rusia, los cinco países que consideran que la inmigración supone una carga para el país tienen en su territorio menos de cinco millones de inmigrantes. En el informe también se menciona la particular situación de Holanda, donde la población “se mantiene dividida frente a la inmigración”. También es particular el caso de Hungría, donde existe un fuerte rechazo al inmigrante y cuyo territorio “ha recibido una fuerte ola migratoria” durante la crisis de los refugiados que se inició en 2015.

LA IDEOLOGÍA MARCA DIFERENCIAS

Según el informe, aunque “en la mayoría de los países encuestados se considera que los inmigrantes fortalecen el país”, esta opinión no es unánime. En casi todos los países que se han analizado, “aquellas personas que se encuentran ideologicamente a la izquierda tienen una opinión más positiva sobre el impacto de la inmigración en su país que aquellos que se sitúan a la derecha”. “Igualmente, en muchos de los países encuestados, aquellos con niveles educativos más altos tienen más probabilidades de afirmar que los inmigrantes fortalecen sus países gracias a su trabajo y talentos”, culmina la investigación.

LA SOMBRA DEL TERRORISMO

Existe también una mayoría de personas en muchos países europeos que piensa que los inmigrantes aumentan el riesgo de que el país sufra un acto terrorista. De las 18 naciones estudiadas, siete piensan que la inmigración no aumenta el riesgo de sufrir atentados terroristas; son Canadá, Estados Unidos, México, Sudáfrica y Japón. A los que se suman dos rara avis europeas, Francia y España, quienes, como señala el informe, “no estuvieron el el centro de la crisis de los refugiados de 2015”.

Por contra, siete países europeos, Hungría, Grecia, Italia, Suecia, Rusia, Alemania y Holanda, piensan que la presencia de inmigrantes en sus países aumenta el riesgo de actos terroristas.

 

 

Fuente de la noticia: https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/03/14/5c8a443e21efa07f118b46a0.html

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